
Un viento frío le azotaba las sienes y le ondulaba la hermosa cabellera de un color azul como el agua que tenía a sus pies, con un flequillo que le llegaba a las tupidas cejas debajo de las cuales ardían dos preciosas pupilas castañas. Su belleza brillaba como un solitario faro en una escarpada costa, en medio de un mar embravecido, soportando estoica y firmemente las acometidas de las olas, sin dejar nunca de brillar.
weno ya k tu as sido el primero en comentar...
ResponderEliminarpos eso
bye ^^